Actualizado: 23:26 - Martes 09.03.2010
NOTICIAS | CULTURA / SOCIEDAD
UCRONÍAS ARGENTINAS, UNA DELIRANTE HISTORIA CONTRAFÁCTICA
De Barcelona al libro
Por Agustín J. Valle Tres de los fundadores de la revista Barcelona escribieron un libro en el que se preguntan, entre otras cosas, qué hubiese pasado si el gol con la mano a los ingleses hubiera sido anulado y Maradona expulsado, si el cardenal Bergoglio hubiese llegado a Papa o si Gardel hubiera sobrevivido al accidente en Medellín. Una relectura mordaz sobre el auge del revisionismo histórico -y sus simplificaciones- en el mercado editorial.
LECTURA: | ENVIAR POR EMAIL | IMPRIMIR | PUBLICAR | COMPARTIR


 
Anterior Siguiente

Este libro reúne dos géneros discursivos exitosos en los últimos años del mercado de la comunicación escrita: la divulgación del revisionismo histórico y la sátira a los discursos oficiales de la revista Barcelona. Tres integrantes del periódico, que vende casi veinte mil ejemplares por quincena parodiando la farsa mediática, aceptaron la propuesta de Editorial Sudamericana de hacer “algo con la historia”; la opción elegida fue la de “escribir jugando con qué hubiera pasado si…”. Académicamente, la operación se denomina historia contrafactual, pero Eduardo Blanco, Javier Aguirre y Fernando Sánchez prefirieron titular su trabajo como Ucronías argentinas. Si el gol con la mano de Dios hubiera sido anulado y Diego Maradona expulsado, si los Montoneros hubieran tomado el poder, si Jorge Bergoglio hubiese llegado a Papa, si Carlos Gardel hubiera sobrevivido al accidente y sido estigmatizado como yeta, si los indios hubieran triunfado contra el ejército estatal decimonónico, entre otros temas. Modos de tajear los relatos escolares para denunciar su parcialismo y reírse de los posibles de la historia.

¿Sienten que el libro surge de la sensibilización hacia la revisión histórica extendida en los últimos años, que incluye nombres como Felipe Pigna, Jorge Lanata, Federico Andahazi hasta Washington Cucurto?
Javier Aguirre: Es cierto que hay, en términos rockeros, una “escena” de revisión histórica. Pero esto está más cerca del boicot que del revisionismo. Es un trabajo de ficción, no plantea reescribir la historia. Está hecho con Wikipedia y total desapego hacia las fuentes y el rigor metodológico. La editorial nos dio una consigna muy amplia, querían algo que trabajara con el pasado o con el futuro. Y nos pareció que rearmar la historia conocida era más interesante, daba más lugar para cierta malicia que imaginar para adelante.
Eduardo Blanco: Estamos parodiando la historia oficial, la solemnidad de los discursos y lo inmaculado de los personajes, Manuel Belgrano, Carlos Gardel. La historia está construida a partir de la necesidad de instalar un relato común para el territorio, relato que tiene mucho de ficción. Nosotros también decidimos manipular como más nos convenía algunos acontecimientos históricos. Para eso,  tomamos la superficie de la historia, lo que queda como memoria popular, los sedimentos populares de la historia. En el capítulo de Montoneros, por ejemplo, tomamos la consigna del Sheraton Hotel, o las especulaciones sobre el entorno de Juan Perón.
Fernando Sánchez: El género es periodístico, cada capítulo tiene recuadros y la selección misma de temas es periodística, sigue las secciones de un diario, política, deportes, música, y alterna cosas del siglo XIX y del XX. El sumario tiene que ver con el imaginario histórico popular, porque si hubiéramos hecho referencia a cosas que no conoce nadie, no se hubiera entendido cuál era la gracia.
¿La risa funciona como arma de la crítica en un combate de imaginarios?
Sánchez: Como arma, en todo caso, es débil. La verdad es que no nos planteamos esa empresa, no buscamos efectos de lectura específico, pero sí buscamos ayudar a pensar distinto algo que viene dado de una única forma. Así como la revista es una parodia de los diarios y jugamos con la supuesta objetividad con la que escriben, aquí hacemos algo similar con los manuales de historia. Si bien hay una lectura crítica de la historia oficial, sería pretencioso decir que estamos combatiendo algo, la verdad es que nos estamos cagando de risa. Si te invita, en todo caso, a revisar alguna cosa, buenísimo, y si no, si te reíste, también está muy bien.
¿Podrían contar algunos de los capítulos?
Aguirre: El de Diego Maradona estuvo ahí nomás de ser así: al menos el noventa por ciento del mito maradoniano en el seleccionado vino después de un error arbitral. ¿Qué hubiera pasado si el tipo veía la mano, anulaba el gol y lo echaba? Según la ucronía, en vez de haber mano de Dios, aparecía el pito de Dios. Después, el capítulo de los negros cuenta la historia de que la comunidad afroargentina no fue muerta en manos de distintos enfrentamientos bélicos ni de pestes como se supone, sino que siguió adelante, hasta que accedió un representante suyo a la presidencia, que es Héctor “Chocolate” Baley  (ex arquero de Huracán y suplente del seleccionado argentino campeón mundial en 1978), y con todas las consecuencias para la Argentina a nivel sabor.
Blanco: Claro. Es un capítulo muy rítmico. Baley prohíbe el uso de la palabra “negro”, salvo para quienes son legítimos afroargentinos, entonces todos los que eran apodados “Negro” se cambian, el Feo Dolina, la Cloaca Vernaci. Después, en el de Gardel la idea es que no se muere en el avión, por lo que arrastra una tremenda fama de mufa. Sobre todo, desde que se encuentra con Julio Sosa y se abrazan la noche en la que más tarde Sosa se estrola con el auto y muere. Gardel termina como cantante en el programa de Silvio Soldán, patético, y los otros músicos piden que, cuando esté él, también pongan a Osvaldo Pugliese, para compensar.
¿La mecánica de humor es la misma que en la revista?
Sánchez: Nosotros sistemáticamente negamos que la revista sea de humor, y mucho menos de chiste. Porque nosotros no somos humoristas sino periodistas e, incluso, de muy mal humor. El libro también es de periodistas puestos a escribir sobre historia. Lo que causa gracia en este caso, igual que en la revista, es agarrar lo intocable y darlo vuelta, cambiar el foco de lo que se mira de una sola manera.
¿En qué medida el libro está posibilitado por la revista?
Sánchez: En un punto sí, porque todos hemos descubierto a partir de la revista una veta hacia donde se ha ido dirigiendo nuestro trabajo, que antes estaba no desarrollada o lo estaba parcialmente. De hecho, nosotros tres seguimos escribiendo guiones de programas de radio de los que nos llamaron a partir de la revista, nos conformamos como grupo de laburo. Muchos trabajos surgieron a partir de la revista.

 


“Nos reímos leyendo Clarín”

¿Qué rasgos comunes definen al grupo que hace Barcelona?
Sánchez: Una mirada crítica al periodismo. Cierta idea de cómo deberían ser las cosas y cómo no son. Y acuerdos tácitos entre nosotros. La idea, tal vez romántica, del trabajo colectivo a nosotros nos funciona, nuestro trabajo está basado sobre la confianza mutua.
Blanco: Todos nos reímos leyendo Clarín, esa impunidad, esa manera tan difusa de titular, es una fuente inagotable de risa.
Aguirre: Nos reímos en un equilibrio con la indignación.
Sánchez: Pero no me parece que estemos haciendo algo especialmente alocado. Lo que funciona es que las cosas que pasan en el poder, en la política, en los medios, son tan obvias, que subrayando algunas cosas con flúo producen gracia. En ese sentido, el procedimiento de la revista tiene puntos de contacto con la caricatura, porque exalta algunos rasgos de un cuerpo. Pero no deja de ser una revista periodística, sigue la agenda noticiosa con todas las secciones que tiene un diario y da un lugar privilegiado para la política. Por eso digo que no es una revista de humor sino política, en todo caso, somos periodistas cagándonos de risa.
Si es “tan obvia” la farsa, ¿por qué se reproduce?
Blanco: Porque es el poder. Casi no hay alternativas, las que se presentan como alternativas de Clarín son en verdad perspectivas apenas distintas de la agenda marcada por Clarín. Y si bien hay, sobre todo en Internet, algunos medios chiquitos que ofrecen otra información y de otra manera, pasan prácticamente desapercibidos. Se toma al periodismo como entretenimiento, por eso nos reímos también de la ética difusa de la clase media, que calza tan bien con la enunciación difusa de Clarín.


 

Envianos tus comentarios
Comentarios (0)
Escribir comentario
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan.
Nombre Email
Comentario
  Ingrese el código:


Más leídas Más recomendadas Más comentadas
1. Los creadores del sitio Taringa!
2. Ellos tienen un plan
3. El plagio de uno mismo, el plagio de los otros y el plagio de los culos
4. No te pierdas buscando el Paraíso. Y no maldigas al país sin limpiarte los dientes.
5. De perseguidos, de mitos y de taxistas, y la rebelión “matona” de los huevecillos.
Deseo recibir:
Edición Impresa En "Off"
 
Quienes Somos | Contacto
    DebateGoogle
Lea Revistas
    Copyright 2010 Revista Debate - Todos los derechos reservados